Cómo acompañar a alguien con TCA: guía para familiares y amigos
- Bianca Londoño
- 13 oct 2025
- 2 Min. de lectura

Cuando alguien cercano atraviesa un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), es normal sentir temor, confusión o impotencia. Querer ayudar es un impulso muy valioso, pero también requiere delicadeza, paciencia y conocimiento para no causar más daño. En este artículo te ofrezco una guía práctica para acompañar con respeto y apoyo.
Comprende lo que hay detrás de un TCA
Un TCA no es solo “algo de comer o dejar de comer”. Hay componentes emocionales, biológicos, psicológicos y sociales entrelazados. Por eso:
No es problema de voluntad ni algo que “se arregla comiendo más”.
La persona puede estar atrapada en pensamientos autocríticos, culpa, miedo al juicio.
Cuanto más entendamos estas dinámicas, mejor podremos acompañar.
Tu rol no es ser terapeuta, sino quien ofrece sostén.
Qué decir y qué evitar decir...
Frases que suelen conectar
“Estoy aquí para ti, cuando quieras hablar.”
“No te presiono. Te acompaño.”
“No estás sola/o en esto.”
“¿Cómo te sientes ahora?”
Estas expresiones validan emociones, muestran presencia sin juzgar.
Frases que es mejor evitar
“Pero si no te ves tan mal…”
“Todos nos preocupamos por el cuerpo alguna vez.”
“Solo come un poco más y ya.”
“Hay personas que tienen problemas peores.”
Generalmente minimizan el dolor, refuerzan la vergüenza o transmiten culpa.
En vez de centrarte en la comida o el peso, enfócate en la persona que hay detrás del síntoma.
Acompañar con respeto y sin presión
No fuerces conversaciones si la persona no está lista.
Evita monitorear su alimentación o peso.
Reconoce que el ritmo es de quien sufre, no de quien acompaña.
Ofrece ayuda práctica (acompañar al terapeuta, buscar información, escuchar sin opinar).
La confianza y la seguridad emocional que brindes pueden ser más poderosas que cualquier consejo.
¿Cuándo sugerir intervención profesional?
Es importante reconocer señales de riesgo que indican que se necesita apoyo especializado:
Pérdida de peso sustancial o rápida
Atracones frecuentes y conductas compensatorias
Autoagresión, ideación suicida o desesperanza intensa
Aislamiento social marcado
Deterioro físico (problemas digestivos, mareos, debilitamiento)
Si observas algo así:
Aborda el tema con tacto, sin acusaciones.
Exprésale tu preocupación desde el cariño.
Ofrécete a acompañar en el proceso de búsqueda de ayuda.
Recuerda: sugerir intervención profesional es un acto de cuidado, no de juicio.
Cuídate también...
Acompañar puede generar desgaste emocional. Por eso:
Permítete procesar lo que sientes (miedo, impotencia, tristeza).
Busca un espacio de escucha para ti (amigo, terapeuta, grupo de apoyo).
Establece límites saludables. Tú no eres responsable de la recuperación del otro.
Mantén tus propias prácticas de autocuidado.
Pequeños (GRANDES) gestos que hacen la diferencia
Escuchar sin interrumpir.
Mostrar presencia, incluso en silencio.
Respetar el proceso terapéutico de la persona.
Celebrar avances, aunque sean muy pequeños.
Validar emociones dolorosas (tristeza, culpa, miedo) sin intentar siempre corregirlas.
“No necesito que arregles mi dolor. Necesito que estés conmigo mientras lo siento.”
La recuperación en un TCA no es lineal, pero con acompañamiento compasivo y profesional es posible avanzar hacia relaciones más saludables con la comida y con uno mismo. Si reconoces algo en este texto y te preocupa una persona querida, buscar ayuda profesional es un paso valiente y necesario.
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Dra. Bianca Londoño
Psicóloga clínica • Terapia breve y TCA





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